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Armar la venta

Escribí parte del nombre, el SKU o el código de barras, o escaneá con el lector. No hace falta el nombre completo ni respetar mayúsculas.

Si el producto tiene código de barras, escanearlo lo agrega directo.

Si el producto tiene presentaciones —por ejemplo, se vende por kilo y también por saco de 40— elegís cuál antes de agregarlo. El precio cambia según la que elijas.

El stock siempre se descuenta en la unidad base: vender 1 saco de 40 kg descuenta 40 kg.

Escribí la cantidad. Si el producto se vende de a fracciones (medio kilo, un cuarto), el sistema lo permite; si se vende entero, te avisa que la cantidad tiene que ser un número redondo.

En modo teclado tenés el atajo cantidad*producto: 3*arroz agrega 3.

Para productos a granel podés cambiar a por monto: en vez de escribir el peso, escribís cuánta plata lleva el cliente y el sistema calcula el peso.

Es lo que necesitás cuando alguien pide “deme S/ 10 de arroz”.

Podés escribir un precio distinto al de lista. Cuando lo hacés, ese precio queda fijo: aunque después cambies la cantidad, no se recalcula. El sistema respeta lo que el cajero decidió.

Si querés volver al precio automático, quitá la línea y agregá el producto de nuevo.

Si el producto tiene precios por volumen, el precio baja solo al llegar a la cantidad. Vas a ver un aviso debajo del campo: “precio por volumen (desde 500 kg)”.

Y también sube: si corregís la cantidad hacia abajo y salís del tramo, vuelve al precio normal.

Toda venta sale a Público general salvo que elijas un cliente. Para asignarlo, tocá el nombre del cliente arriba a la derecha (o F4) y buscalo; si no existe, lo creás ahí mismo.

Hace falta cuando vas a vender al crédito, cuando el cliente tiene saldo a favor, o cuando querés su historial de compras.

Podés sacar una línea o cambiar su cantidad en cualquier momento antes de cobrar. Hasta que cobrás, la venta no está registrada y no afecta el stock.